Tarimas termoformadas: cómo se fabrican y en qué se diferencian de las de madera
Calor y EPS contra tablas y clavos. Cómo el proceso de fabricación decide el peso, la humedad, la superficie y el trámite en la frontera de tu tarima.
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Una tarima industrial se compra con especificación: medida exacta, carga estática y dinámica, entradas y material definidos. Se necesita cuando la tarima sube a rack, cruza la frontera, entra a un área limpia o regresa a tu línea.

Una planta de autopartes en Salinas Victoria instala un rack selectivo de cuatro niveles para liberar piso en su almacén de producto terminado. Para llenarlo, el área de compras consigue tarimas de madera usadas en un patio de reciclado, todas de 100 × 120 cm según el vendedor y a buen precio por pieza. Llegan de varios orígenes: unas con tablas gruesas, otras con tablas delgadas y reparadas, algunas un par de centímetros más cortas que el resto.
En la segunda semana, al bajar del tercer nivel, una tarima cargada suelta una tabla de la base. Las cajas resbalan y caen al pasillo, y el área de seguridad cierra esa nave durante medio turno. Las piezas golpeadas se van a revisión, el embarque del día sale incompleto y, en la siguiente auditoría, el cliente pide la especificación de las tarimas del rack. Nadie en la planta tiene una.
Una tarima es la base sobre la que se mueve y almacena la carga en planta. Los tipos de tarimas se distinguen por material, entradas, uso y medida. En órdenes de compra y auditorías aparece otra distinción: tarima común contra tarima industrial.
Llamamos tarima común a la que se compra por pieza, sin más dato que una medida aproximada: la de segunda mano, la reparada, la que había en el patio del proveedor. Cumple para apilar carga ligera en piso dentro de tu planta. La tarima industrial se diseña y se compra para una operación concreta, con datos que puedes escribir en una orden de compra y verificar al recibirla.
Lo que distingue a una tarima industrial está en su ficha técnica. Ahí aparecen la medida exacta y la altura, la carga estática, la carga dinámica, el número de entradas, el material y el peso de la tarima vacía. Con esos datos, compras, almacén, calidad y embarques hablan de la misma pieza, y el proveedor tiene contra qué responder si un lote llega distinto.
Nuestra tarima de plástico Stiropallet, por ejemplo, se especifica así: 100 × 120 × 13.5 cm en su medida estándar, 4.5 kg de peso, hasta 2,000 kg de carga estática y 800 kg de carga dinámica, termoformada en EPS en nuestra planta de Santa Catarina. Cada dato responde a una pregunta de tu operación: si cabe en el rack, si la levanta tu equipo, si aguanta tu carga y cuánto pesa en el flete.
La tarima común trae un problema menos visible: dos piezas del mismo lote pueden ser distintas. En la madera usada se mezclan especies, grosores de tabla, número de tablas y reparaciones, y cada pieza llega con la humedad que traía del patio. Por eso una tarima de madera de 100 × 120 cm pesa de 15 a 25 kg, y un mismo embarque puede llevar tarimas en los dos extremos de ese rango.
Esa variación se paga en el rack, que necesita bordes parejos; en el plano de carga, que se calcula con una medida fija, y en la báscula, que registra un peso distinto al declarado. Una tarima industrial la reduce desde la compra, porque cada lote se surte contra la misma especificación.
Una tarima trabaja de tres formas durante su vida en la planta, y cada una le exige algo diferente. La tarima común suele resistir la primera y fallar en las otras dos.
En piso, la tarima reparte el peso sobre toda su base; esa es la carga estática. Cuando el montacargas o el patín la levantan, el peso queda sobre las uñas y la tarima recibe cada arranque y cada frenado; esa es la carga dinámica, siempre menor que la estática. En un rack selectivo, la tarima queda apoyada solo en sus bordes, sin piso debajo, y esa condición exige más a su estructura que el apilado.
La tarima de plástico Stiropallet se puede usar en rack. Antes de subirla, revisamos contigo el peso de tu tarima cargada y el tipo de rack, porque la recomendación tiene que salir de tu operación. Una tarima común rara vez trae ese dato, y su primera prueba de carga termina siendo la del caso de Salinas Victoria.
La superficie de la tarima toca el producto, el emplaye y las manos de tu equipo. En la madera usada aparecen astillas, clavos que sobresalen y tablas sueltas que rasgan cajas, costales y película estirable. La madera es porosa: absorbe agua en temporada de lluvias, sube de peso y pierde resistencia.
La tarima de plástico Stiropallet tiene una superficie lisa, higiénica y no porosa, sin astillas, clavos ni plagas. Resiste la humedad, conserva su peso en temporada de lluvias y se limpia con facilidad, así que llega al cliente en la misma condición en que salió de tu andén.
Antes de recibir carga, cada tarima se acomoda y se apila, muchas veces a mano. La NOM-036-1-STPS-2018 obliga a los centros de trabajo a controlar los riesgos del manejo manual de cargas, y una tarima de 4.5 kg pide menos esfuerzo que una de 15 a 25 kg.
Una tarima común puede servir años dentro de una planta. Estas son las situaciones en las que vemos que deja de alcanzar y la especificación se vuelve obligatoria.
Cuando tu almacén crece hacia arriba, una tabla débil o un larguero reparado que aguantaban en el suelo ceden en el tercer nivel, donde una caída afecta producto, equipo y personas. En rack, la tarima necesita una capacidad conocida y bordes parejos de pieza a pieza.
Toda tarima de madera que cruza a Estados Unidos debe cumplir la ISPM 15: tratamiento térmico o fumigación y el sello de la CIPF visible en la pieza. Una tarima de segunda mano sin sello, o con el sello ilegible, puede detener el embarque completo. La tarima de plástico Stiropallet cumple la ISPM 15 sin tratamiento, sin fumigación ni sello, porque esos requisitos aplican solo a la madera.
Las plantas de alimentos, farmacéutica y electrónica suelen rechazar la madera en sus áreas limpias. Ahí la tarima forma parte del control sanitario y se pide lisa, lavable y no porosa. La tarima de plástico Stiropallet se usa en esas industrias, también en bebidas, y es apta para plantas que no aceptan tarima de madera.
Cuando la tarima da varios viajes entre tu planta y la de tu cliente, cada ciclo la golpea, la moja y la ensucia, y una tarima común pierde tablas y clavos en el regreso. La tarima de plástico Stiropallet es reutilizable, resiste el agua y se lava entre ciclos, y la combinamos con separadores retornables de plástico corrugado que regresan a la línea de producción junto con ella.
Muchos clientes industriales revisan el empaque de sus proveedores con el mismo cuidado que la pieza: piden la descripción, la capacidad y el material de la tarima en el plan de empaque, y esperan que cada embarque llegue igual al anterior. Con una tarima común no hay nada que escribir; con una industrial, la ficha técnica ya trae la respuesta.
El paso de una tarima común a una industrial empieza con una hoja de especificación. En 25 años de experiencia en la industria hemos visto que estos campos bastan para que tu proveedor, tu almacén y tu cliente hablen de la misma tarima:
Con la hoja escrita, recibe el primer lote con flexómetro y báscula: mide y pesa algunas tarimas al azar, revisa la superficie y prueba las entradas con tu montacargas y tu patín. Si todo coincide, cada lote siguiente se recibe contra los mismos datos.
En ACERLO cotizamos con las medidas de tu producto, tu cantidad mensual y el destino; un plano o una foto de la carga acelera la cotización. Fabricamos la tarima de plástico Stiropallet en nuestra planta de Santa Catarina y la entregamos en tu planta en 3 a 5 días cerca de Monterrey y en 5 a 10 días en el resto de México y en Estados Unidos. Si también necesitas separadores de plástico corrugado o costales de rafia, todo tu empaque se cotiza junto y llega junto.
Una tarima industrial se distingue por los datos que trae por escrito y que se cumplen lote tras lote, y se vuelve necesaria en el momento en que tu carga sube a rack, cruza la frontera, entra a un área limpia o regresa a tu línea. Si quieres especificar las tarimas de tu planta, mándanos tus medidas, tu volumen mensual y tu destino, y en ACERLO te respondemos con la propuesta para tu empaque.
Preguntas frecuentes
Puede ser de madera o de plástico. La define su especificación por escrito: medida, carga estática y dinámica, entradas y material. Para exportar, la de madera necesita tratamiento y sello de la ISPM 15; la tarima de plástico Stiropallet cumple la norma sin ese trámite.
Sí. Es apta para rack y soporta hasta 2,000 kg de carga estática y 800 kg de carga dinámica en su medida estándar de 100 × 120 cm. Antes de subirla, revisamos contigo el peso de tu tarima cargada y el tipo de rack.
Cuando se queda dentro de tu planta, carga producto ligero apilado en piso y ningún cliente te pide su especificación. En cuanto la tarima sube a rack, cruza la frontera, entra a un área limpia o regresa a tu línea, conviene especificarla.
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